Edificación

El Museo Carmen Thyssen de Málaga, actuación en un entorno histórico

El entorno en el que se inserta

La actuación se localiza al noroeste del casco histórico de Málaga. Es un hecho que el ámbito en el que nos encontramos encierra los orígenes de la ciudad, constatado por la aparición de los restos arqueológicos de lo que fue una villa suburbana romana del siglo I junto con los vestigios de una industria de salazones contemporánea a ésta, y que tuvo que tener gran desarrollo e importancia dada su estratégica ubicación cerca de donde entonces discurría la línea litoral.

Por otro lado, este ámbito está insertado en la trama medieval de la ciudad musulmana, constituida por calles peatonales estrechas, que se ha visto duramente perturbada desde el siglo XIX por las diversas actuaciones de ensanche y apertura a las que se ha sometido el casco histórico. De esta red orgánica de calles destacan especialmente dos, históricamente recogidas ya en las primeras cartografías de la ciudad: la calle Compañía, que discurre de este a oeste y la calle de los Mártires, que la cruza de norte a sur.

Se trata pues de un sector de la ciudad que conserva parte de su trazado medieval y en cuyas inmediaciones se encuentran algunos de los edificios más característicos y emblemáticos del centro histórico. En las últimas décadas, con la pérdida de población del centro de Málaga iniciada en los años setenta, la zona se fue degradando progresivamente hasta llegar a nuestros días en un grave estado de abandono de sus inmuebles y comercios.

De todas las edificaciones incluidas en el ámbito de la actuación, destacan dos por sus características históricas y tipológicas singulares: la antigua cerería situada en la calle de los Mártires nº 5, ejemplo de la arquitectura doméstica del barroco malagueño y, sobre todas, la casa-palacio de Villalón en el nº 10 de la calle Compañía.

 

La recuperación de la casa palacio de Villalón

Esta edificación singular data del siglo XVI. En su larga historia ha sufrido grandes transformaciones para adaptarse a los gustos y usos de las distintas épocas. La más traumática es, sin duda, la que padece en la década de los años 60 del pasado siglo XX, en la que se alteró el equilibrio arquitectónico del edificio diafanando sus muros de carga y transformando los espacios que conformaban, corrompiendo el patio central cubriéndolo totalmente con un forjado que secuestró su luz durante las últimas décadas y ocultando o haciendo desaparecer sus galerías y sus elementos característicos como son las columnas y arcadas. La misma suerte corrió su fachada, que fue duramente travestida después de desmochar su portada labrada de piedra arenisca.

El edificio, de dos plantas de altura, presenta su fachada principal orientada al sur, a la calle Compañía. En el lateral oeste cuenta con un cuerpo edificado sobre la calle de los Mártires, a la que enmarca, denominado algorfa o sobrado, de gran presencia urbana. Dando a esta calle, se eleva el antiguo torreón.

Entre los elementos originales de esta edificación destacan las techumbres y artesonados de sus estancias principales formadas por alfarjes o por armaduras de par y nudillo. Pertenecientes a los orígenes del edificio, algunas de estas techumbres cuentan con una excelente labor de lacería desarrolladas por sus faldones y almizate, estando la que corresponde a la escalera principal rematada en su centro por una piña de mocárabes. Estos artesonados fueron descubiertos una vez que el Ayuntamiento adquirió el inmueble en el año 2004 y se desmontaron los falsos techos de escayola que los ocultaban.

Los trabajos de rehabilitación de la casa-palacio de Villalón se inician en el año 2004 con la actuación en sus cubiertas y continuaron en el año 2007 con la recuperación de sus trazas originales y puesta en valor de este singular edificio traumáticamente transformado y alterado. En marzo de 2009 se inician las obras del futuro museo.

Este ha sido un trabajo multidisciplinar en el que han participado estudiosos y especialistas en diversas ramas: historiadores, arqueólogos, restauradores, museólogos, ingenieros y arquitectos expertos en campos diversos como la carpintería de lo blanco, el de la museografía, o el estudio de las características y empleo de los materiales de construcción tradicionales. El criterio de cada uno de ellos ha sido fundamental pero no el único que debía prevalecer. Estos han tenido que ser coordinados y valorados por los directores del proyecto para determinar, en cada caso, lo que debe ser conservado, integrado, recreado, musealizado o simplemente, estudiado y documentado.

La rehabilitación de las cubiertas y restauración de sus artesonados

Desde las primeras inspecciones y toma de datos para el estudio y análisis del edificio, se detectaron una serie de daños o patologías en las cubiertas, que afectaban gravemente a las armaduras y artesonados de madera. Estos tenían dos causas fundamentales: las humedades y la acción de termitas y carcomas.

El origen de las humedades estaba en las filtraciones del agua de lluvia a través de sus cubiertas, al quedar ésta embalsada entre los faldones y los muros medianeros de las edificaciones colindantes construidos posteriormente. Así las cosas, cualquier actuación para restaurar las cubiertas pasaba por la demolición previa de todo elemento constructivo que propiciara estas patologías.

Los trabajos de recuperación de las armaduras de las cubiertas siguieron una misma metodología: desmontar los faldones más afectados; consolidar y zunchar, según los casos, la coronación de los muros que la sustentan; sustituir o colocar prótesis en los estribos dañados, pares y cualquier otro elemento afectado de la armadura y restituir otros desaparecidos como tirantes, aliceres, etc.

En aquellas cubiertas que conformaban espacios para uso expositivo, se realizó una sobrecubierta de madera para minimizar los empujes sobre la armadura histórica y protegerla con la cámara resultante entre ambas que, además, sería después fundamental para realizar el trazado de las complejas instalaciones necesarias para estas salas.

Subidos a estas cubiertas mientras se realizaban los trabajos para su recuperación, fuimos conscientes de que estábamos en un entorno especial formado por calles estrechas y sinuosas que concurrían en pequeñas plazas de cuyas edificaciones emergían las torres y cúpulas de las iglesias cercanas. En ese momento entendimos que estas visiones, hasta entonces inéditas para nosotros, no podían pasar desapercibidas y que el proyecto que se realizara debía considerar apropiarse del lugar y atrapar visualmente sus elementos arquitectónicos singulares para mostrarlos como si fueran propios.

La recuperación de la tipología desaparecida. El patio

La tipología de casa-palacio se caracteriza por estar estructurada alrededor de un patio central al que se accede siguiendo una secuencia: puerta principal, zaguán y galería perimetral constituida por arcadas y columnas.

La puesta en valor de la casa-palacio de Villalón obligaba, por tanto, a recuperar su tipología perdida y con ella todas las características propias de este tipo de edificaciones, que la hacen singular.

Los estudios parietales y catas arqueológicas realizados en el patio determinaron la existencia de dos niveles históricos: uno correspondiente al siglo XVIII que coincide con la cota actual del edificio, y otro perteneciente al siglo XVI situado unos 60 cm. por debajo de ésta. Este cambio en la configuración del patio se debió, probablemente, al deseo de sus dueños de elevar el nivel de la casa en respuesta a las frecuentes inundaciones en la zona.

El patio se volvió a formalizar al demoler el forjado que lo cubría y rehacer la arcada oeste desaparecida. Con esta actuación se recuperó la doble arquería lateral, una característica singular de esta casa-palacio. En otras partes del patio se abrieron arcos cegados en el siglo XVIII y se recuperaron columnas y arcos de descarga correspondientes a la primera época y que estaban ocultos o desaparecidos. La galería superior se recuperó siguiendo los vestigios encontrados y el modelo de edificaciones similares de la época.

El hallazgo de una portada interior del siglo XVI en la galería de la planta baja, estableció que el trazado de la escalera principal había sido modificado. Dicha portada, una vez eliminada la fábrica que la cegaba y restaurados los elementos que permanecían, se integró funcionalmente con el resto.

La escalera y su relación con el antiguo adarve. La apropiación de la torre de la iglesia del Santo Cristo de la Salud

El cuerpo de la escalera tiene una gran importancia dentro de la jerarquía espacial de esta casa-palacio, dadas sus proporciones y por el hecho de contar con una extraordinaria armadura de lacería como techumbre. Este cuerpo presentaba, en su cara frontal, un gran hueco de ventilación abierto a un pequeño patio de luces que compartía con otras casas colindantes incluidas en la actuación. Dadas las incidencias que estas ocasionaban en la casa-palacio y el escaso interés arquitectónico que presentaban se tomó la decisión de demolerlas.

Una de estas edificaciones, concretamente la correspondiente al número 6 de la calle Compañía, se construyó en un antiguo adarve situado entre la casa-palacio de Villalón y la medianería de la iglesia del Santo Cristo de la Salud. Esta construcción ocultaba la medianera del templo y, junto con otros añadidos realizados en el tiempo, habían corrompido la imagen de su singular torre.

Esta situación hacía necesario proyectar un segundo patio en parte de lo que fue el antiguo adarve para obtener la necesaria iluminación y establecer una relación espacial con la torre y la medianería de la iglesia para apropiarse visualmente de ellas.

 

 

 

 

 

 

EL PROYECTO ARQUITECTÓNICO

La recuperación de un entorno histórico.

El proyecto para la sede del Museo Carmen Thyssen de Málaga que abordamos trasciende el ya difícil reto de recuperar unas edificaciones históricas degradadas y de compaginarlas con arquitecturas nuevas, para resolver, además, la puesta en valor de un entorno urbano emblemático de la trama medieval del casco histórico de Málaga.

Cada palmo de la ciudad es un desafío que implica ordenar un espacio de convivencia al que exigimos mucho: carácter significante, capacidad de relación y residencia, y de creación de riqueza. La necesidad de renovación permanente del tejido urbano debe convivir con la exigencia de mantener el respeto por la memoria colectiva y conseguir que el valor histórico, estético y simbólico del pasado sea entendido como expresión de futuro en términos de cohesión social e incluso de crecimiento económico y turístico.

La intervención se aborda, con estas premisas, apostando por la recuperación de los edificios históricos que forman parte del conjunto del museo, una vez restituidas sus trazas originales en base a los estudios realizados.

 El simple tratamiento arqueológico de los restos del edificio no se podía efectuar en un marco totalmente neutro: restaurar por separado, con la consecuente fragmentación estética, no supone una solución creativa para una edificación con una determinante finalidad funcional. El edificio tiene que ser eficiente en su nuevo como museo.

La lógica de la restauración complementaria descarta los antojos populares de querer reproducir con fidelidad histórica el exterior de los edificios para esconder, en el interior, unas estancias de carácter opuesto. En cambio, una adecuada comprensión de la historia y de los procesos arquitectónicos tradicionales obligaba a que se mantuviera, lo más claramente posible, la relación entre lo que se iba a preservar y lo que se añadía, todo ello con el propósito de recuperar la memoria del lugar.

La complejidad del programa funcional y técnico de este tipo de equipamiento y su inserción dentro de una trama urbana con un parcelario consolidado y característico del casco histórico, ha requerido además adoptar una actitud de colonización y apropiación del entorno inmediato en la búsqueda de espacios contenedores de los usos asociados al museo.

Estructura funcional

El conjunto museístico se estructura en dos bloques diferenciados: el cuerpo expositivo, en el que se integra la casa-palacio de Villalón, y el conjunto representativo, administrativo y de servicios del equipamiento, ubicado al otro lado de la calle Mártires.

La algorfa, elemento singular y característico en el entramado de callejas de la ciudad medieval, se convierte en un elemento esencial del proyecto por la significación de colonización histórica del lugar que representa, lo que se evidencia intencionadamente al convertirse en el gran articulador entre los dos cuerpos edificados, el expositivo y el administrativo, del conjunto museístico.

En el conjunto expositivo, y anexos a la casa-palacio, se desarrollan con un lenguaje contemporáneo dos nuevos volúmenes. El primero, situado entre la casa-palacio y la Iglesia del Santo Cristo, contiene en la planta baja la tienda del museo y en la superior una sala de exposiciones a la que se accede desde la galería superior del patio. El segundo, de grandes proporciones, se implanta a modo de caja segura y contiene en sus cuatro plantas tres salas de exposiciones permanentes y una de exposiciones temporales.

Hacia el exterior, la fachada de este gran cuerpo, intencionadamente ciega, formaliza un basamento del que emergen, giradas, las demás plantas. Este cuerpo intermedio de solo dos alturas devuelve la escala a la casa-palacio y recupera la presencia visual de la torre del Villalón que permaneció oculta más de un siglo por la edificación contigua.

Al otro lado de la algorfa y fuera ya del conjunto expositivo, se proyecta un edificio nuevo para los servicios administrativos y operativos del museo. Anexo a esta nueva edificación se adosa un singular edificio del barroco malagueño que se rehabilita para ubicar en él la sede de la Fundación Palacio Villalón gestora del museo.

Este museo parte de la premisa de mostrar no sólo las cualidades de sus espacios arquitectónicos y sus contenidos con una actitud ensimismada, sino también el singular trozo de ciudad en el que se enmarca. Para ello, plantea recorridos que se abren a visuales antes inéditas de la ciudad, de las que se apropia para sorprender al visitante.

 

FICHA TÉCNICA

Proyecto

REHABILITACIÓN Y CONSTRUCCIÓN DE EDIFICIOS DESTINADOS A USO MUSEÍSTICO PARA ALBERGAR LA COLECCIÓN CARMEN THYSSEN-BORNEMISZA EN MÁLAGA

Promotor
Excelentísimo Ayuntamiento de Málaga
Instituto Municipal de la Vivienda

Arquitectos
Rafael Roldán Mateo y Javier González García

Colaboradores
Lola García Segovia y Juan Pedro Sánchez García, arquitectos

Proyecto museográfico
Aurora Herrera Gómez, arquitecta

Empresa Constructora
Unión temporal de empresas Palacio Villalón UTE:
Contrat S.A., Hermanos Campano S.L. y Obrascon Huarte Lain S.A.

Directores de las obras
Rafael Roldán Mateo y Javier González García, arquitectos

Directores de la ejecución
Andrés Sánchez Arapiles y Luis Alfonso Martín Delgado, arquitectos técnicos

 

Características

El conjunto museístico cuenta con una superficie construida de 6.809,20 m2, de los cuales 4.877,80 m2 corresponden a las edificaciones de uso expositivo; 724,20 m2 se destinan a dependencias representativas de dirección y administrativas de la Fundación Palacio de Villalón, gestora del museo; y 1.207,20 m2 son de uso administrativo y de servicio del equipamiento.